• Angelina' Blog

tIME IS ON OUR side

Actualizado: jun 2

En realidad también el amor intuye; (…) …el amor contempla y descubre posibles valores en el tú amado. También él, por consiguiente, anticipa algo en su visión espiritual, a saber, lo que un hombre concreto (la persona amada)puede encerrar en sí mismo en cuanto a posibilidades personales aún no realizadas.

La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y religión. Viktor E. Frankl

¿Qué es el tiempo? ¿Dónde ocurre? ¿Cabe la eternidad entre las manecillas de la esfera de un reloj?


Existe la posibilidad de que, a las mismas preguntas a diferentes personas, cada una nos dé su percepción de “Que es el tiempo”, y existe la posibilidad de que a muchas otras les importe cuatro pimientos fritos (No por ello van a colapsar los universos).


Unos dicen que el tiempo pasa volando cuando eres feliz y que parece detenerse cuando sufrimos un acontecimiento doloroso, los enciclopédicos nos darán referencias, y los poetas nos invitarán a sus paraísos terrenales, el matemático y el físico quántico se ensartan en un animado diálogo, el músico nos hablará del silencio, que es el lugar donde puede acontecer la música.



Pero para la gente que ocupa sus pensamientos en cosas mundanas, gracias a Dios, el tiempo está presente de las más variopintas maneras, y aunque ni le vemos ni conocemos su verdadero rostro, andamos buenamente por la vida esperando, añorando o interpretando según nos convenga, aquel futuro imaginario, más feliz, más pleno, o más.


Esperamos al mañana para que, de una forma mágica e inexplicable, haga realidad nuestros sueños, esperamos, a veces con alegría a veces con desespero, que las cosas se arreglen por sí solas, y mientras tanto, el tiempo pasa, no se detiene, viaja veloz, a la velocidad de la luz, a la velocidad de lo eterno, de lo intangible y lo de lo inexplicable.

Seguimos esperando, y cuando el mañana no llega, entramos en soliloquios en los cuales a veces ganamos y a veces perdemos con o contra nosotros mismos en diálogos mentales interminables. Y nos los creemos.



¿A qué estamos esperando? ¿A que nos toque la lotería sin comprar el boleto? ¿A que los gatos se hagan vegetarianos? ¿ A que cualquier gobernante de turno salve el mundo de nosotros mismos?


Podemos, si queremos, tomar las riendas para detener esos diálogos mentales, y saber distanciarnos cuatro pasos de ellos, pues ello nos aleja de la locura cotidiana en la que parecemos cohabitar unos con los otros.


Podemos no interpretar compulsivamente el mundo o solo desde una manera de verlo- la que hemos heredado o adquirido en base a dogmas o programas introyectados-, ya que, sí nos acercamos a visiones más compasivas o empáticas tanto del otro como de nosotros mismos, podemos percibir la existencia, si se me permite la palabra, con alegría, incluso con esa soportable levedad del ser que podemos experimentar desde el momento en que empezamos a agradecer la vida misma como un “algo real” que trasciende tanto el positivismo como los estados de negación o frustración sin sentido a los que nos hemos ido acostumbrando.


Todas estas cosas, y las que no se ven, ocurren en el tiempo, en la belleza que podemos intuir, en el ahora, en el devenir de las claras corrientes submarinas de nuestra alma.


No esperemos a la próxima pandemia para ver de cuantas maneras la vida nos está enseñando cada día, en cada latido del corazón, en los pequeños actos cotidianos.


Podemos decidir vivir la vida que queremos vivir, siempre habrá tormentas que hagan zozobrar el navío, pero los días de sol no desaparecerán de los horizontes más cercanos a los que nos queramos entregar.


No digo que sea fácil ni gratis, cada cual se sabe de sus cosas, por así decirlo, pero a cada instante, eterno o no, tenemos la posibilidad de elegir,y también la de no hacerlo.