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Los graneros del pasado.

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO. VIKTOR E.FRANKL.

RESEÑA BIBLIOGRAFICA

Frankl, Viktor E. El hombre en busca de sentido. Herder Editorial, Barcelona 1979.

3º impresión de la edición de 2004.

Traducción de Christine Kopplhuber y Gabriel Insausti Herrero.

Prefacio de José Benigno Freire.


“Pues por primera vez comprendí la sólida verdad dispersa en las canciones de tantos poetas y proclamada en la brillante sabiduría de los pensadores y de los filósofos: el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre.”

Viktor Frankl. Viena, 1902- 1997


En 1946 se publica por primera vez Un psicólogo en un campo de concentración. Vuelve a ser editado 10 años después, con el título Desde el campo de la muerte al existencialismo y tras ser leído por unos pocos cientos de personas, y catalogado como libro enfermo por algunas editoriales, se muestra al mundo años después, con un nuevo nombre: El hombre en busca de sentido.


Hay libros que tratan acerca del respetable y necesario funcionamiento de las llaves de tres pasos o cómo será de novedoso el diseño sueco en el año 2015. Es poco probable que a un lector elegido al azar, estos libros le conmocionen y le impulsen a preguntarse acerca del sentido de la vida.

Sin embargo, al preguntar a un fontanero o a un cirujano, acerca del sentido de la llave de tres pasos, tal vez pueda contestar que ese instrumento tiene mucho sentido. Es una herramienta, gracias a la cual pueden desarrollar una labor en la vida, no solo útil para su bien o desarrollo personal, sino también útil, o en ocasiones inspiradora, para los demás.

Si le preguntamos a una niña de 9 años para que sirve una llave de tres pasos, o qué opina del mobiliario sueco, obtendremos como respuesta una expresiva mueca acompañada de un… “¿Da tres vueltas? , y si a esa misma niña, le preguntamos sin tapujos ni miedo, que entiende ella por el sentido de la vida, nos contestará, después de pensar unos segundos, y sin acordarse ya de la dichosa llave de tres pasos: “Nadie sabe el sentido de la vida de todos , cada uno se sabe el suyo.“


Cuando un libro trata acerca del sentido de la vida y viene acompañado de llave de tres pasos, más algunos conceptos básicos de cómo utilizarla, es muy probable que ese libro conmocione al lector.

Viktor Frankl, pensador, psiquiatra y neurólogo, escribió ese libro; antes, durante y después, de ser uno de los miles de judíos prisioneros en los campos de exterminio de la 2ª Guerra Mundial.


Hoy, 64 años después, sus convicciones, sus pasajes íntimos, se han traducido a más de 20 idiomas. Tras una primera lectura, se hace necesaria una consideración acerca de lo que puede significar para el ser humano, poseer tan solo una cosa en la vida: su existencia desnuda (Frankl, pág. 42).


Palabra a palabra, rehaciendo los pedazos de la vida rota, rescatando la propia búsqueda, y ordenando el caos y la barbarie de todo lo visto y vivido, Frankl estructura en tres etapas la vida y psique del prisionero en el campo: El primer periodo tras el internamiento, La vida en el campo, y La liberación.


Seguidamente explica los conceptos básicos de logoterapia o psicoterapia basada en el sentido, estos son expuestos desde una mirada que aporta al lector una tensión interior que le empele a preguntarse no solo acerca de cuestiones trascendentales, sino también acerca de las cosas sencillas.

Así como lo trascendente es la base del ser humano, lo cotidiano son esos detalles a los que a veces no damos importancia, y que sin embargo hacen que cada uno pueda responder ante el mundo con ese sentido que comprende una

niña de 9 años o el héroe que dio su vida por sus ideales, sus amigos, o su familia.


¿Es el hombre, cuando es menos que carne, capaz de mantener la esencia que le define como tal, aún cuando la apatía mortal le ha vencido? ¿Cómo puede el hombre mantener los valores que le hacen saber digno de vivir o de amar, cuando la falta de alma parece haberse posado entre los recodos de un camastro o en los alambres que hacen de cordón a un zapato roto?


¿Qué fue del padre, de la madre, de la esposa, del buen hijo?


Cuando lo que ha sido una vida…una sonrisa o una caricia, un chiste mal contado, un arrullo en la noche, una pelota en el patio del colegio o el sonido de una cuchara que cae al suelo de la cocina durante el desayuno…, cuando todo eso, y mucho más, se resquebraja en el hielo. ¿Dónde está la esperanza?


La esperanza vuelve a estar en una pelota en el patio del colegio, en un arrullo en la noche, en una caricia.


Confusión, miedo, curiosidad, frío, sueño y hambre. Humo en las chimeneas... Esos fueron los paisajes que esculpieron y devastaron la personalidad del prisionero. El hombre expulsado de sí mismo, exiliado de su cuerpo, encuentra, cuando la existencia es ya el fruto maduro del destino, refugio y hogar en la fuerza del espíritu.

Después de La liberación queda el letargo, la tristeza de una casa vacía, los seres amados que han quedado en el camino. Tal vez, tomar un café con un amigo y llorar todo lo llorable. Y callar, o vivir. Queda volver a empezar.


Este libro podría no haber sido escrito, pero la vida tira del hombre, desde el principio al fin, y el amor alumbra, y, cuando se ha perdido todo (Frankl, pág. 65), el amor, todo lo da.


El hombre en busca de sentido es un libro provocador y valiente, que incita y mueve al lector a preguntarse qué espera la vida de nosotros, que podemos dar al mundo, que huella queremos dejar.

Y ante estas preguntas, ante la posibilidad de sabernos orientados hacia la búsqueda, a cada cual le queda la libertad y la responsabilidad, del amor, de la existencia, del sufrimiento.

Puede que hallemos respuestas o puede que no, pero en la búsqueda, nos sabremos vivos.

Angelina Zurita Diestre, Barcelona, Mayo 2010.

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